domingo, 21 de agosto de 2011

Suleyka, Luchando por amor a Dios

En pocas letras quiero compartir con ustedes la historia de mi adorada hija Suleyka  es muy difícil llegar hasta  aquí pero espero que la historia de este ángel sirva de apoyo para personas que están pasando momentos difíciles en su vida,  que sepan que con amor a Dios todo en la vida se supera hasta la prueba más difícil. “Amor a dios” la frase preferida de Suleyka.
2 de enero del 2003. Nació suleyka. La niña de mis ojos, hermosa con sus ojos azules su cabello claro tan pequeña y frágil pero preciosa. Esperamos con tanta ilusión la llegada de este nuevo hijo  sobre todo Yordan mi hijo de 4 años estaba feliz era su sueño tener una hermanita para nosotros era la dicha más grande pues teníamos la parejita.
Nunca imaginé que era un ángel que Dios ponía en nuestras vidas por un corto tiempo para enseñarnos la verdadera realidad de la vida. Este ser tan pequeño vino a dar luz  a nuestro hogar era el ángel que iluminaria esta familia y la uniría en amor a dios.
A los 6 días de su nacimiento enfermó nos angustiamos tanto que la llevamos enseguida al médico, la examinó, tenía una infección intestinal. Como todo bebé enferma pensábamos que era algo pasajero pero no fue así la niña no mejoraba, al contrario se ponía peor tanto que tuvimos que ingresarla de emergencia al hospital.
Verla sufrir tan pequeñita nos partía el corazón, era una situación desesperante pues pasaban los días y no había mejoría.
En muchas ocasiones las enfermeras le dijeron a mi esposo que era preferible que se quedara a dormir en el hospital porque tal vez la niña no pasaba la noche, era tan grave su situación que tuvimos que trasladarla a Guayaquil al hospital de niños donde paso un largo tiempo ingresada. Le detectaron un reflujo gástrico enfermedad que fue tratada de inmediato. Luego de su mejoría le dieron de alta el tratamiento de la enfermedad consistía en año y medio.
Después de ese largo sufrimiento Sule  estaba muy bien, valió la pena tanto sacrificio, el largo trayecto terminó, pero la alegría duro solo 3 meses. Suleyka volvió a enfermar esta vez las cosas se complicaron,  decidimos llevarla donde una doctora amiga de la familia, ella le dio muchos tratamientos que al principio aliviaron sus dolores  y la ponían bien pero al pasar el tiempo la medicación ya no hacía efecto por lo que tuvimos que ingresarla en una clínica. Pero su situación no mejoraba llegó el día de su cumpleaños 2 añitos; estaba postrada en una cama qué tristeza tan grande para nosotros como padres verla sufrir tanto sin pensar que ahí empezaría su verdadero calvario.
Como no mejoraba decidimos trasladarla al Hospital del niño en Guayaquil donde la ingresaron de inmediato debido a su mal estado. Después de una semana de exámenes no daban con la nueva enfermedad que aquejaba a la tierna Suleyka; hasta que un viernes 13 de enero del 2005 nos pidieron la autorización para realizarle una extracción de médula y hacer un examen que les revelaría lo que la niña tenía. Después de dos horas de angustia los médicos tenían los resultados, pidieron hablar con nosotros en privado enseguida imagine que las cosas no estaban bien no me equivoque cuando entramos al consultorio nos dijeron de la manera más fría que la niña de nuestros ojos tenía leucemia por lo que no podía permanecer en el hospital tenía que ser trasladada de inmediato a SOLCA no puedo explicarles lo que sentimos al recibir esta noticia. Suleyka era el motor de nuestra vida mi esposo lloraba como un bebé.
Cuando llegamos a SOLCA no quería aceptar la dura realidad que estábamos viviendo yo estaba ausente de mi misma no tenía control de mis pensamientos. Suleyka fue la más afectada, ese día empezó el sufrimiento más grande en  nuestra vida. Sólo tenía 2 añitos y había   que someterla a largos tratamientos de quimioterapia. Al pasar el tiempo nos dimos cuenta que era una niña diferente, amaba a Dios sobre todas las cosas, era lo más importante de su vida.
Suleyka recibió dos años ocho meses de quimioterapia perdió su cabello pero a pesar de todo lo que la enfermedad trae con ella nunca decayó, al contrario parecía que la enfermedad no le afectaba en nada se veía tan radiante tan llena de vida nosotros jamás la descuidamos seguimos paso  a paso su tratamiento, era el amor de todos, la alegría de nuestro hogar.
Para ella lo más importante era saber sobre la vida de Jesucristo pasaba horas tras hora viendo la película de la pasión de Cristo, aprendió a rezar como un adulto. En los viajes que hacíamos frecuentemente a Guayaquil conoció el Santuario de Narcisa de Jesús, para ella Narcisa se convirtió en su gran amiga, su mayor ilusión era visitar el Santuario cada vez que viajaba a sus consultas. Ese amor la mantuvo siempre en excelentes condiciones, jamás en mi vida he conocido un niño que aprenda versículos de la Biblia  y luego los recite como si los supiera de siempre. Ella tenía una fe y un amor a Dios infinito  lo que me hacía sentir segura de su cura.
Y así fue, Suleyka terminó su tratamiento con éxito. Pero al parecer el camino que Dios quería mostrarnos a través de Suleyka no terminaba ahí. era mucho más duro y difícil.
Pasaron seis meses y la niña recayó, no podíamos creer que el largo camino que habíamos recorrido se había perdido y teníamos que empezar de nuevo; pero esta vez con mucho mas obstáculos. Su organismo ya estaba lastimado por las quimioterapias, no podían utilizar el mismo tratamiento porque no haría efecto, el médico decidió aplicarle un tratamiento más fuerte. Él nos explicó que éste sería peligroso y que había posibilidades de que la niña no resistiera, pero que más opciones. Pero su fe era tan grande que se aferró a Dios, pasó momentos críticos, más de quince días en ayuna por su delicado estado pero por amor a Dios, salió triunfadora.
Así regresamos a Portoviejo para su nuevo tratamiento de quimioterapia con la gente que ella quería, a SOLCA Portoviejo donde los niños son tratados como unos verdaderos ángeles.
Mientras recibía su tratamiento el doctor nos comunicó que la niña necesitaba un trasplante de médula para que curara en su totalidad.
Empezamos hacer los trámites para conseguir dicho trasplante el primer paso era un donante algo muy difícil, pero Dios nos demostró que no era así ya que Yordan su único hermano era totalmente compatible, no cabe duda era un milagro, el segundo paso era conseguir que Suleyka viajara por medio de una fundación para realizarse el trasplante que era muy costoso. El tiempo seguía y para mí era desesperante, todas las puertas se cerraron, la niña no podía viajar pero Dios siempre abre caminos; se dio la oportunidad que SOLCA Guayaquil haría trasplantes gratis a través del gobierno. Hicimos todo lo posible para que Suleyka entrara en el plan del gobierno y aunque parecía imposible, la aceptaron para el trasplante y no solo eso sino que iba hacer la primera entre más de 10 niños que estaban en espera.
La alegría era inmensa al fin Suleyka se curaría con el cambio de medula, la pesadilla del cáncer quedaría en el pasado y serÍa un testimonio de fe como ella siempre quería. Llego realizó con éxito. Regresamos a Manabí felices, ella era la más agradecida con Dios.
Pasaron tres, seis meses, los exámenes salían de lo mejor, pero antes de cumplir los nueve meses Suleyka sufrió una recaída totalmente agresiva que no se podía explicar, no había lógica que nos hiciera entender lo que estaba pasando. Fue desahuciada en Guayaquil, eso me dejó sin oxígeno no podía estar pasando, Dios no podía hacerme esto, me había abierto tantos caminos y ahora me ponía en un callejón sin salida.
Regresamos a Portoviejo y decidimos intentar una oportunidad más prepararla para otro trasplante consientes que la quimio que se utilizaría era demasiado agresiva pero no teníamos otra salida, teníamos que agotar toda posibilidad por amor a Dios como ella siempre lo dijo. Empezamos la lucha, aparentemente todo iba bien hasta que una noche Suleyka se agravó y al siguiente día -no podía creerlo, la vida de mi hija se estaba apagando, en ese momento entendimos que teníamos que liberar a Suleyka de las cadenas que la ataban a esta tierra. No podía soportar verla entubada en terapia intensiva, esa noche le pedí a Dios con todas las fuerzas de mi corazón que se la llevara  si esa era su voluntad.
A Suleyka la mantenía viva el amor que sentía por nosotros, el día que la entubaron le dijo a una de la Psicólogas que estaba con ella que le diga a la mami que la quiere mucho pero que estaba cansada.
A los tres días de estar en terapia mi hija dejó esta tierra para cumplir su más grande sueño conocer a su Diosito, aunque ha pasado más de un año de su partida para mí es como si fuera ayer. Mi dolor está intacto solo que ahora puedo ver con más tranquilad las cosas y he entendí que Suleyka vino a cambiar nuestras vidas, a enseñarnos el verdadero amor a Dios  y hacernos entender que la muerte es una puerta que se abre hacia una vida perfecta.
Para mi, mi hija está viva, en mi corazón, en mis pensamientos, en el amanecer de cada día. Un  verdadero y gran amor siempre tiene que liberar y dejar volar a una alma tan inocente, Suleyka un amor que se fortalece para la eternidad.
La partida de Suleika para nosotros fue algo muy duro  que no tiene explicación, un dolor inmenso que me dejó desequilibrada  por completo, me sentía como en otro mundo. Esa niña era la luz de mis ojos, la razón de mí vivir. Nos costó mucho aceptar su partida, para Yordan que era su hermano perfecto  fue un golpe muy duro pues  solo eran los dos  y se querían con el corazón.  Pero mi hijo fue el pilar fundamental para seguir viva, un gran ejemplo, cuando me dijo: mami tú no sabes lo que yo siento pero estoy tranquilo porque ya Sule está con Dios y no sufre. Tenía toda la razón  fueron muchos años de lucha, tenía que llegar el momento  que mi ángel descansara.  Me costó mucho recuperarme  sobre todo  porque me sentía culpable de estar viva, éramos tan unidas que me pareció una traición seguir viviendo sin ella.
Era una pesadilla horrorosa, se trataba de Suleika la niña de mis ojos,  quise apartarme de Dios, no podía perdonarle que a pesar de haber tenido tanta fe y confianza en Él no me escuchó, me sentía traicionada, pero que equivocada estaba, no me daba cuenta que Dios sufría tanto o  más que yo  porque a Él también se le murió su hijo.
Entonces recordé el amor que siempre había sentido Suleika hacia Dios  y comprendí que ahora ella estaba con Él y la única forma de sentirla cerca  era acercándome a Él. Tomé conciencia y le pedí perdón por culparlo, yo era injusta porque en el fondo de mi alma  sabía que Él siempre  estuvo con nosotros en el momento que Suleika llegó a su lado fortaleció nuestra unión con un lazo muy fuerte el amor que nos une a Dios y que sentimos por Sule un amor que es más fuerte que la muerte.
Nunca me apartaría de Dios, de su amor, eso sería  como dejar en el olvido a mi Sule, olvidar que ella se crucificó  para unirnos como familia  y encontrar el camino que nos lleve a Dios. Suleika siempre supo pregonar su fe y amor a Dios hasta  los últimos días de su existencia, con su último aliento lo amo. Es lo que ahora me llena de satisfacción saber que ese gran amor se concreto cuando ella se encontró con su creador.
Por más que luchamos e hicimos todo lo que la ciencia dispuso  la voluntad de Dios se cumplió,  esto fue una gran lección para mi esposo y para mi, ella tenía que regresar al padre que tanto amaba  Dios es tan perfecto que se llevo a  mi hija en el mejor momento  siendo un ángel  que había cumplido su misión dejando mucho amor  y enseñanza a los que la conocimos.
Agradezco a Dios  por dejar grandes amigos  en nuestro camino que nos ayudaron  a llevar  este duelo  sobre  todo a mí  en los momentos que  ya no puedo ellos están ahí para ayudarme a levantar, a mi familia que nos apoyo  con mucho cariño a mi adorado hijo Jordan que lo amo,  a mi esposo que nunca se separó de mi lado  y que se convirtió en un gran amigo, al Padre Larry  quien fue el pilar fundamental  en nuestro hogar para superar nuestro duelo .
A todo el personal de SOLCA Portoviejo que siempre estuvo presente en los momentos difíciles, un gran cariño y agradecimiento  lo llevo en mi corazón.
Extraño mucho a Sule pero sé que  ella es feliz  y eso me llena de fuerza para seguir luchando por mi  familia.
En mis momentos de  tristeza me afianzo  al amor de Dios y mi alma  se llena de  gozo  de saber que Suleika disfruta de la presencia de Dios,  de todas las maravillas de sus jardines, al fin mi hija  puede volar  como una radiante mariposa que resplandece en el jardín del paraíso del cielo y algún día  Dios me permitirá  reencontrarme con ella y caminar juntas por esos senderos  llenos de luz  y alegría en esa vida perfecta y eterna.
Suleika es un gran ejemplo de lucha  y de fe a pesar de su corta edad, jamás se dio por vencida y supo valorar  todas las maravillas  que el Señor le dio, nos enseñó que aunque no se cumplan nuestros deseos, siempre hay que amar a Dios por sobre todas las cosas.
Es un Dios maravilloso tanto cuando nos da la vida que cuando nos da la muerte porque con ella nos libera de las cadenas del sufrimiento y nos permite disfrutar del reino prometido.
La muerte de un ser querido es un dolor muy grande sobre todo si es la de un hijo que se ama con el corazón, con el alma con todo tu ser, un dolor que no tiene explicación, una herida que esta latiendo, un gran vacío que  no se llana con nada. Pero el mismo vacío con el tiempo se convierte en una paz que viene del cielo, cuando entiendes que la muerte es parte de nosotros es una puerta que se abre  hacia una vida  maravillosa verdadera   y eterna.
Un verdadero y gran amor va más allá de la muerte, cada día se fortalece para llegar a la eternidad.
¡QUIEN A DIOS TIENE  NADA LE FALTA SOLO  DIOS  BASTA!   (Santa. Teresita)

DIOS ES REAL, HA VISITADO MI CASA

 
Era un 21 del mes de febrero del 2010. Yo en Guayaquil, a  las 9:32, llega un mensaje de texto a mi celular;  mi esposa Katuisca Alarcón que se encontraba en Manta me hacia saber que nuestras dos niñas menores, Eliana e Ilanis Villamar, estaban con fiebre. Ellas son dos de las tres hijas, de siete años de edad y tres respectivamente. Pensé que sería algo pasajero por lo que no le presté mayor atención. Después de 24 horas, Eliana empezó a recuperar su temperatura normal, pero Ilanis no mejoraba por lo que  decidimos trasladarla a Guayaquil.
La internamos en el hospital Rafael Vera Yépez,  pasaron cuatro días de angustia y desesperación al no saber el motivo de su fiebre y luego de toda clase de exámenes, el médico de sala nos dijo que la niña presentaba síntomas de leucemia aguda común y que le daba el pase a SOLCA para confirmar ese diagnostico.
El mundo se nos derrumbaba, era algo que jamás lo hubiera imaginado. Mi esposa lloraba desconsoladamente por la terrible noticia y la niña que me pedía que la saque de ese lugar y la llevara de vuelta a casa. No le encontraba sentido a la situación y me preguntaba una y mil veces, ¿En qué habíamos fallado?, ¿Dónde estuvo el descuido?, ¿Porqué a nosotros?, tantas preguntas sin respuestas.
Empezamos a buscar ayuda en  amigos, familiares, conocidos para solventar los gastos que representa entrar al tratamiento de esta terrible enfermedad y nos trasladamos al Hospital de SOLCA en Portoviejo, nos atendió el Dr. Fabricio Cedeño, quien la examinó  y revisó los exámenes que teníamos, él se comunico con el Dr. Julio Guillen, quien recomendó volver a tomarle exámenes para confirmar si se trataba o no de leucemia;  es aquí  donde se inician una serie de eventos que esperamos terminen pronto.
Los nuevos exámenes confirmaron la sospecha del médico del Hospital Rafael Vera Yépez. Ilanis, tenía leucemia.
Nuestra familia dio un giro de 180 grados, parecería que esta prueba no la íbamos a soportar, pensamos que el estado crítico de Ilanis no estaba al alcance de nuestras posibilidades; me acerqué a mi esposa buscando de alguna manera darle un poco de tranquilidad.
La verdad, no teníamos muchas alternativas, por un lado estaba depositar nuestras esperanzas en la ciencia y por otro lado solo pedirle a Dios que nos ayudara, era simplemente cuestión de fe, buscar la misericordia de Dios para que le devuelva la salud a Ilanis. ¿Qué hacemos ahora?, difícil decisión, pero no podíamos perder tiempo, la enfermedad estaba tomando fuerza.
Al fin decidimos que la ciencia solo sería un recurso pero no la mejor opción, entendimos que esta batalla era contra un enemigo invisible y que las armas para contrarrestarla también tenían que ser invisibles. Era cuestión de fe. Cuantas veces hemos escuchado decir “La fe mueve montañas”; hicimos un compromiso con Dios que consistía en que todos los que conformamos la familia Villamar Alarcón íbamos a ser más dependientes en la fe cristiana con un nuevo estilo de vida a cambio de la sanidad en Ilanis, que Jesucristo iba a ser tratado como ser vivo, real y verdadero, no como una historieta más. He aquí el primer paso secreto de nuestro éxito.
Dice el Señor Jesucristo en su palabra “Pide y se os dará”; “Probadme y Yo derramaré bendiciones hasta que sobreabunde”; fue lo que hicimos, probamos su poder como salvador y sanador y hoy aún cuando Ilanis no ha sido declarada libre de esta patología, sabemos que Jesucristo ya hizo la obra y la ha mantenido en una recuperación constante en la misma medida que la familia va creciendo espiritualmente. La guerra contra las enfermedades no se la gana en los hospitales sino ante la presencia del Dios vivo en clamor, porque dice en las  Escrituras “Clama a mi y Yo te responderé”.
Cuando la leucemia entró en mi hija, Jesucristo visitó mi casa y nos hizo entender que Él vive y está presto a ayudarnos pero solo quiere de nosotros un corazón arrepentido para ser considerados hijos de Dios, y así tener derecho a participar de todas sus bendiciones entre ellas, la salud para cada uno de nuestros hijos.
La importancia de la unidad familiar
La ciencia indica que los procedimientos para combatir a la leucemia son con protocolos que comprenden diferentes cargas de quimioterapia que no diferencian células buenas de las malas por lo cual, dejan al paciente sin defensas lo que fácilmente se pueden contaminar con otras enfermedades, comienzan a perder el cabello, necesitan cuidados extremos, y no es una exageración, es una etapa dolorosa tanto para el paciente como para la familia. Mi esposa estaba en contacto directo con la niña, pasó a tomar un rol protagónico tremendo y sin temor a equivocarme, puedo decir que si Ilanis está recuperándose es gracias a todos los cuidados de Katiusca Alarcón, mi esposa y madre de la niña, que Dios la bendiga siempre por su paciencia, que supo sobreponerse a la adversidad y convencerse que con Cristo todo era posible.
Ella nos ha transmitido hasta las mínimas indicaciones de cuidado para Ilanis; si vieran las paredes de la casa con papeles pegados informando y dando recomendaciones “No olvidar ponerse la mascarilla y el gorro al entrar”,  “limpiar el piso dos veces al día”, recuerdo me decía que no bese a la niña en la cara, que le bese en la cabecita y así muchas cosas más, el control estricto en las comidas y hasta la hora exacta en que se tenía que medicar a Ilanis.
El compromiso de la familia día a día se ponía en práctica, la unidad que Dios nos daba se fortalecía. Arianita como hermana mayor ayudaba en todo y eso la allegó mucho más a su hermanita. Aprendimos que las recomendaciones dadas por el Doctor Julio Guillen y el Doctor Fabricio Cedeño tenían que acatarse textualmente. Un personaje clave en este proceso ha sido la Lcda. Jennifer Basurto, quien logró ganarse el cariño de Ilanis y supo guiar a mi esposa en el cómo, cuándo, porqué y para qué, de las cosas que se tenían que hacer para un cuidado sin errores. Usted Licenciada Jennifer, reciba todo el cariño y aprecio de esta familia, por todo su apoyo incondicional, de igual manera al  cuerpo de médicos especialmente a los doctores Julio Guillen y Fabricio Cedeño.
Nuestro estilo de vida cambio por completo. Los dos primeros meses fueron duros porque estábamos experimentando el proceso de cambio en diferentes áreas tales como en la alimentación, en los espacios por donde solo eran exclusivos para Ilanis; sus hermanas Ariana y Eliana adaptándose a las nuevas formas de juego con su hermanita , cada quien con sus propios utensilios de aseo, la nueva sazón en las comidas, es decir todos nos adaptamos a lo que Ilanis requería para que ella no se sintiera excluida, no la tratábamos como una niña enferma solo como una personita que  necesitaba de más cuidado.
Hoy después de nueve largos meses y en el último protocolo estamos consientes  del extremo cuidado que aún se debe poner, pero podemos decir confiadamente que hasta aquí nos ha ayudado el Señor Jesucristo, a Él sea la gloria por siempre. Hemos crecido espiritualmente, nos sentimos fortalecidos y transitando el camino de la fe, en el que a medida que avanzamos encontramos mensajes reconfortantes para nuestras vidas.
Quiero compartir esta experiencia con todos los padres que tienen hijos con esta terrible enfermedad clasificada como terminal, decirles que quien da y quita la vida es Jesucristo, y el secreto para vencer esta dura prueba está en hacer un compromiso de cambio que involucre a cada miembro de la familia y cumplirlo. Así también Dios  cumplirá con sus promesas. “El que cree en mi, de su interior correrán ríos de agua viva” (Jesucristo)
Llevar a cabo el tratamiento de esta enfermedad para nadie será fácil, pero la vida encontrará un sentido diferente, los enfermos sanarán cuando permitas que Cristo visite tu casa. Esto no es religión, lo he vivido en carne propia, no pierdes nada con intentarlo.
Tú decides…
Lcdo. David Villamar Cedeño

RESISTENCIA !!


Me parece mentira estar viviendo esto, son mis palabras a diario, mientras pido en oración aumentar mi fe y la fuerza  para continuar viviendo sin su presencia.  Aunque sabía lo que sucedería con mi hija Karen, quien luchó por años contra la leucemia. Es indescriptible el dolor que se siente al perder un ser tan especial, es una parte de mi vida que se me fue. Dios la escogió por eso,  por  su amor para con los demás, brillaba donde estuviera, hija amorosa, alegre y bella, su dulzura innata, su belleza angelical, inteligente y llena de fortaleza para sobrellevar la batalla contra el cáncer. Fue digna de admiración... Le costó pero aceptó con valentía y con mucha fe su enfermedad, nunca perdió la confianza en Dios. Pero lastimosamente perdió esa batalla…
Doy gracias porque mi Dios me dejó disfrutarla 20 años de su vida, vividos con intensidad, fue feliz... Y creo que eso es importante... ese es mi consuelo.
No terminaría nunca de escribir sobre ella, porque aunque fue corta su vida, son interminables sus recuerdos, contagiaba su alegría, por su dinamismo se robaba el show, siempre animada y responsable por las cosas o actividades que tuviera a su cargo, para que estuviesen bien hechas.  Atrás quedaron sus ilusiones, sus planes para el  futuro cuando estuviera recuperada.
Largas fueron las noches y días durante siete meses en SOLCA, institución que representó para nosotros una esperanza de vida; la quimioterapia, los hemogramas, transfusiones, medicinas, sangrados, dolores, insomnios, etc., pasaron a ser parte de nuestro diario vivir. Fundamental fue el apoyo médico, social, psicológico y de muchos amigos, llegamos a ser todos como una familia, y, así nos consolamos en los momentos más  amargos.
Es imborrable la huella que nos deja nuestra preciosa  Karencita en su partida al cielo, para los doctores y enfermeras un ejemplo de lucha por la vida, pocas veces deprimida…muchas veces alegre, participando en las bromas del personal médico, y hasta llegó a ser la “Sensación” modelando como Guerrera contra el Cáncer.
Para su familia una princesa  irremplazable; para sus amigos una estrella incondicional en el cielo, para nosotros sus padres y hermanos: nuestro Ángel que vivirá por siempre en nuestros corazones.
Te quiero mi vida, mi preciosa
Tu madre Sonia
“Lo importante no es el número de años de vida sino la intensidad con que se vive. Más decisivo que el espacio de tiempo vivido es como se vive. A medida en que nos equilibramos mejor en la vida, asimilando lo positivo y lo negativo de nuestro camino, lo amargo disminuye y se intensifica la alegría de vivir”.

EN PIE DE LUCHA !!!

Soy Katherine Santana Briones, tengo 20 años soy la mayor de cuatro hermanos.
Todo comenzó un 11 de julio del 2008 en el hospital de Chone, en donde me hicieron una limpieza debido a un supuesto embarazo molar, luego de esto continúe en control ginecológico pues aparentemente todo marchaba bien.
Después de un año las cosas se complicaron, tenía dolores muy fuertes y sangrado abundante, me recetaron unas pastillas para aliviar los síntomas pero no hicieron efecto pues las hemorragias seguían, me hicieron una ecografía tridimensional en una clínica de Manta, en la que decía que tenia unos miomas y que requería una operación urgente pero la doctora que me atendió dijo que no podía ayudarme y que lo mejor era transferirme a SOLCA.
Así un 30 de julio del 2009 me atendió el Dr. Rodrigo Vásquez y de inmediato me realizaron una succión en quirófano y a pesar de entrar muy tranquila cuando desperté estaba en la unidad de cuidados intensivos donde permanecí tres días, los mismos que se hicieron eternos. Me pusieron sangre, plaquetas antibióticos… “Una experiencia que muchas veces prefiero no recordar”`.
Luego de hacerme una biopsia, una tomografía y una radiografía de tórax un 03 de agosto como a la una y media me llamaron de SOLCA para decirme que debía ir al hospital lo antes posible. Me puse nerviosa y pensé lo peor. Lo comente con mi tía Fátima quien me dijo que todo iba a estar bien  que no estuviera nerviosa y que mantuviera la fe.
Ese lunes 6 de agosto fui a la consulta con el Dr. Miguel Cedeño mientras esperaba mi turno miré a mi alrededor y me di cuenta que habían muchos pacientes con cáncer, pensé muchas cosas entre esas  “irme de ahí”; después de la espera el Dr. me atendió me dijo tienes cáncer en el útero un cori carcinoma no sabia qué hacer, pensé llorar y recordé las palabras de mi tía “paciencia y fe”. Hablé con la Psicóloga Lourdes Intriago y no me pude contener más, comencé a llorar. Ella me dio aliento con sus palabras, me explicó los efectos que podrían causar las quimioterapias y que debía ser constante y paciente que todo valdría la pena a cambio de mi bienestar y con positivismo todo lo iba a superar.
Así comencé mis quimioterapias un 02 de septiembre, estas sesiones variaban semana a semana una las hacia hospitalizada por tres días y otras ambulatorias por seis horas. La primera vez me lleve una gran impresión todas mis compañeras de cuarto estaban sin cabello y otras vomitaban por efectos del tratamiento. Volví a decirle a mi mamá que me quería ir y me repetía con insistencia a mi misma ¿por qué me pasa esto a mi?.
Ahora estoy igual a mis compañeras, sin cabello y uso gorras o pelucas. Mi madre ha sido mi apoyo incondicional, está junto a mi en todo momento, la quiero muchísimo, agradezco todos los días poder tenerla y contar con ella y con mi papá. Los amo papitos siempre se los he dicho.
Los días pasan entre quimio y quimio,  me acostumbré a venir a SOLCA, he hecho nuevos amigos tanto personal del hospital como pacientes. He aprendido mucho de todo esto y aunque hay días en los que me deprimo un poco y me provoca abandonar todo y no venir mas, aquí sigo “en pie de lucha”.
Pasaron los días y los meses, hasta que llegó el momento de una cirugía de pulmón izquierdo. Para esta operación me valoraron los doctores Xavier Kon, Néxar Ganchoso, Victor Daza y Vicente Villacreces y la fecha de cirugía fue para un 20 de abril del 2010. Mi doctor divino Miguel Cedeño me dijo; Katherine suerte estas en buenas manos al del Dr. Aaron Bello.
Cuando desperté tenia puesto el tubo endotraqueal y me encontraba en la unidad de cuidados intensivos con oxigeno y suero. Pasé una semana internada en el primer piso de hospitalización; médicos, psicólogas muy atentos por mi al igual que mis familiares a quienes los quiero y los amo muchísimo.
Me puse en las manos de papito Dios, porque a pesar de todo Él nunca nos abandona tengamos fe y sobre todo mucha oración. Aunque no lo crean la oración mueve montañas son ya siete meses que no recibo quimioterapia mi cabello empezó a crecer ahora solo estoy en control cada dos meses y cada cuatro meses me realizo exámenes de sangre, RX, ecografías y yo me siento de maravillas.
Gracias a mis tíos, primos, amigos por apoyarme siempre y por esas palabras que las tengo gravadas en mi mente “flaca tu puedes, eres fuerte y valiente”, a mi tía Juliana por decirme que me admira ¡los amo!
Quiero decirle a las personas que lean este testimonio que lo que nosotros vivimos día a día no es fácil, sin embargo con fe optimismo y perseverancia podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos. La familia es un apoyo fundamental, refúgiense en ellos recuerden que a pesar de todo la vida es bella y es una sola.
El cáncer es una batalla muy dura, pero voy a salir triunfadora.
Su amiga de siempre
Katty Santana B.

miércoles, 20 de julio de 2011

Guerreros contra el cancer

* Tu colaboraciòn es una Esperanza a favor de la vida de nuestros Guerreros, sumate a nuestro equipo ayudanos a la lucha contra el cancer.
 

martes, 19 de julio de 2011

Que hermosa que es la vida dios mio!!!!!! no nos cansaremos de repetirlo..

Ríete!!! Deja las amarguras, las tristezas, las angustias, todas las penas y todos los sinsabores. Mételas en un recipiente y entrégaselas a tu ángel de la alegría. La vida es bella y sabes ver la belleza. Recibe la alegría que transmite este ángel. Ríe con él que hay muchos motivos para reir. Las nubes oscuras son evaporadas por el sol. Después de la tormenta viene la calma. Repite siempre "estoy contento" y dibuja una sonrisa en tus labios aún en los peores momentos. Verás que sin darte cuenta te sentirás contento. Cuando hoy te dirijas a otra persona, siente interiormente que la amas, el amor se reflejará en tus ojos, serenará tu espíritu, alentará una sonrisa en tus labios y resonará como música en tu acogedor tono de voz. Haz vivo el amor en tu corazón, concrétalo en tus relaciones interpersonales y enriquecerás tu vida y la de las personas a tu alrededor. Sé faro, guía, maestro, ejemplo a seguir y motivo de alegría. La verdad es que amamos la vida no porque estemos acostumbrados a ella, sino porque estamos acostumbrados al amor.

lunes, 18 de julio de 2011

Carlitos

Hace más o menos once meses mi vida era normal, me sentía una mujer realizada, estaba casada con tres hermosos hijos, acababa de obtener mi segundo título universitario, era una Abogada de la República, al igual que mi padre, carrera que la seguí junto a mi esposo Carlos. Todo marchaba bien hasta que mi último hijo Carlitos, de un año y medio, se enfermó de una gripe, la cual no se curaba, más bien se incrementaron vómitos, aunque lo llevé donde su pediatra, el niño no mejoraba, pasaron así cuatros semanas, hasta que mi hermano el Dr. Farid Doumet, que por gracia de Dios, trabaja en Solca, al ver el estado en que se encontraba Carlitos, me contactó con la Dra. Irene Polo, la cual decidió ingresarlo en Solca, para hidratarlo y realizarle algunos exámenes, fue así que Carlitos logró estabilizarse un poco. La Dra. Polo nos recomendó consultar con un Neurólogo, un Gastroenterólogo y un Neumólogo Pediátricos en la ciudad de Guayaquil, y fue así que junto a mi esposo y Carlitos, nos fuimos a las consultas especializadas. Al realizar la primera consulta con el Dr. Isaac Yepez, él vio que mi hijo estaba desnutrido y que había perdido la marcha, nos dijo que el estado del niño era muy delicado y que necesitaría realizar una Resonancia Magnética en el Cerebro y otros exámenes adicionales y lo ingresó de inmediato al Hospital Roberto Gilbert. Fue ahí que mi vida comenzó a cambiar, presentía dentro de mí que algo malo estaba sucediendo con Carlitos. Llego el día viernes 21 de agosto del 2008 (fecha que jamás olvidaré), fuimos con el niño, en una ambulancia a realizarle la resonancia magnética que me había solicitado el doctor, el niño me miraba preocupado, y con temor. Cuando le estaban realizando el estudio salió el Tecnólogo a solicitarnos una nueva autorización y posteriormente fuimos informados de que Carlitos tenía UN TUMOR EN LA FOSA POSTERIOR DEL CEREBRO E HIDROCEFALIA, me quería morir, no lo comprendía, lloraba, lloraba, y lloraba, me preguntaba yo misma … que había pasado, si mi hijito era un bebé sano, hermoso, que nunca se enfermaba, realmente no lo comprendía. Al día siguiente Carlitos entró por primera vez a un quirófano, le realizaron una Ventriculostomía, para drenarle el liquido que se encontraba retenido en su cerebrito producto del tumor; todo salió muy bien en esa operación; posteriormente el 2 de septiembre, hubo que intervenirlo nuevamente para extraer parte del tumor, una operación sumamente complicada y con muchos riesgos, pero mi bebé volvió a salir bien, aunque estuvo en Terapia Intensiva dos veces y tuvieron que realizarle tres operaciones más por ciertas complicaciones.
El 30 de septiembre, Carlitos comenzó con sus quimioterapias con el Dr. Julio Guillen, fueron cinco ciclo de inducción, meses muy difíciles para él, ya que lo pinchaban muy seguido, tenía que permanecer muchos días ingresados en Solca, se le cayó el pelito, las cejas y las pestañas, no podía integrarse al mundo como lo hacían sus otras dos hermanitas. También fue difícil para nosotros como padres, ya que teníamos que permanecer mucho tiempo en SOLCA, en ocasiones sin poder comer y hasta sin dormir, tratando de adaptarnos a este nuevo ritmo de vida, pero al fin, comprendimos que esa era la única manera de mantener a Carlitos en el estado que se encontraba, lo veíamos mejorar día a día, hasta que el 1 de enero del 2009, volvió a caminar luego de 6 meses que no lo podía hacer.
El Dr. Guillen nos insistía de una nueva operación con el método de succión, al concluir los primeros cinco ciclos de quimioterapia, sinceramente no la queríamos realizar, teníamos mucho miedo de perder al niño, de las complicaciones que se podrían presentar, pero él insistió y fue así que el 5 de febrero del 2009, en el Hospital Baca Ortiz de Quito, Carlitos fue operado nuevamente para extraerle otra parte de su tumor, con mayores riesgos que las primeras cirugías, pasando por tercera ocasión a Terapia Intensiva, pero como siempre mi hijito se recuperó y salió muy bien.
Actualmente nos encontramos realizando el tercer ciclo de quimioterapia de consolidación, aunque estamos concientes de que el niño necesita otro tratamiento alternativo fuera del país, el cual aumentaría sus posibilidades de vida. Solo mi Dios nos abrirá los caminos para tener la oportunidad de llevar a Carlitos donde más la convenga.
Quisiera aconsejar a los padres que tienen niños enfermos con Cáncer, que nunca pierdan la fe en Dios, ya que yo, he podido comprobar con Carlitos que El existe; que tengan mucha fe, en los doctores tratantes de Solca, que son profesionales preparados y capacitados para tratar a personas con esta enfermedad tan dolorosa que es el Cáncer, que sean ellos, quienes nos orienten en el tratamiento a seguir con nuestros hijos; que nosotros como padres, no abandonemos los tratamientos cuando veamos que nuestros hijos han mejorado, ya que al hacerlo ponemos en riesgo la vida de estas personitas tan importantes para nosotros.
Con la enfermedad de Carlitos, mi vida cambio radicalmente, ya que él necesita un cuidado especial, paso muchos días en Solca, me he vuelto más humana, valoro la vida diferente, tengo muchas nuevas amigas, madres igual que yo, que luchamos día a día para tratar de salvar la vida de nuestros hijos. Carlitos tiene muchos amiguitos con la misma enfermedad, que son valiente, luchadores, que nos demuestran a nosotros los padres, que ellos quieren vivir, que no los abandonemos en estos tratamientos, tan duros y dolorosos para ellos. Tengo también una amiga muy especial, a la cual considero mucho y me ha ayudado a entender esta enfermedad, que ha sido mi hombro cuando he llorado y que también ha compartido sonrisas y momentos amenos con nosotros, mi querida Psicóloga María Lourdes Intriago, a la cual debo agradecerle muchísimo, al igual que a la Dra. Polo, al Dr. Guillen, al Dr. Doumet, a los médicos residentes, a las licenciadas, a los auxiliares, al personal administrativo de Solca y a las personas que realizan la limpieza.
Por todo eso he dejado de ser SAMIRA, la esposa, profesional, madre de mis otras dos hijas y estoy cumpliendo el papel más importante de mi vida que es SER LA MAMÁ DE CARLITOS…